¿Sabías que? Las limpiezas de cutis son fundamentales para el buen mantenimiento de nuestra piel. Se recomiendan realizar una limpieza facial cada tres meses dependiendo de cada tipo de piel, pero es importante que nos la hagamos al menos dos veces al año: una antes del verano y otra después. Uno de los objetivos principales de un tratamiento de limpieza facial es ayudar a la renovación celular. Con una buena limpieza facial eliminamos restos de lípidos, residuos de polución, de maquillajes, e incluso las células muertas de nuestra piel. Así conseguimos que cualquier tratamiento específico -arrugas, manchas, acné, deshidratación, etc- que nos queramos hacer después se absorba como debe y tengamos resultados.



